Los sonidos de la selva lacandona


Hablar de La selva lacandona es hablar de grandeza,de cultura y de enigma. Ubicada en la zona oriente de las montañas de chiapas es uno de los pulmones más importantes en latinoamérica con sus 1.8 millones de hectáreas, aunque para serles sincero este número ha bajado considerablemente según cuentan los propios lacandones quiénes aseguran no llegar ni al millón de hectáreas debido a la tala indiscriminada de los bosques. La selva lacandona no sólo alberga 70 clases de mamíferos también es casa y guarida de cientos de tipos de insectos que abundan por este corazón verde y lleno de historias. Caminar sólo por sus senderos puede ser algo verdaderamente suicida ya que a parte de los riesgos asociados por los mamíferos de la región y los reptiles que están al acecho, es la temperatura el principal rival a vencer en una caminata sin rumbo. Al llegar a ocosingo o lacanja puedes encontrar guias que sin esfuerzo alguno y sin una gota de agua pueden caminar con un grupo hasta por 5 hrs. Este fué nuestro caso, los lacandones de la zona han marcdo ya un sendero seguro por donde los grandes depredadores no bajan pero para nuestra mala fortuna la constante visita de turistas aleja a los pequeños también. Son los sonidos de la selva los que siempre se mantienen y te abrazan de alguna manera. Las chicharras son como guardianes del día predicando que llueva y alertando al resto de animales de nuestra llegada, los códigos de comunicación no son tan difíciles de leer y esque entre todas, causan una oleada de alertas que al dejarlas atrás se pierde en sólo un murmullo. Mirar al cielo y ver sólo copas de árboles te deja pensando en la cantidad de vegetación que existe y te sorprende ver árboles como los mata palos que viven de asfixiar a otros árboles hasta dejarlos huecos y sin vida. Por un momento intenta hacer una pausa en este relato… respira hondo e imaginate en un sonido ensordecedor como si miles de grillos cantaran al mismo tiempos tu presencia al mismo tiempo que la temperatura se hace presente en cada gota de sudor de tu frente que alimenta a los mosquitos insaciables. Oir por mucho tiempo los cantos de la selva sin moverse puede ser algo verdaderamente atemorizante pues cada movimiento representa una oportunidad para que un animal inofensivo o mortal se acerque, eso sólo lo podrás saber cuando ya está a tu alcance, o será mejor decir cuándo tú estás justo a su alcance.

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