Aventuras en las Barrancas del Cobre(3a parte)


Salimos a Batopilas, uno de los principales pueblos mineros que existieron en la zona de las barrancas de cobre y del país, pero que hoy  ha tenido que usar nuevas fuentes de ingresos para salir adelante al terminarse todos los minerales por extraer. El turismo es una de ellas y cuentan algunos lugareños que los plantíos de marihuana son una segunda alternativa para sobrevivir sin preocupaciones.  La ruta es cansada desde Creel pues nos toma 3.5 hrs llegar, el tiempo de visita y regreso son cerca de 8 hrs de una ruta que lo tiene todo.

El clima de las 8 am en creel era bastante frío aún cerca de 4 o 5 grados y ya en la camioneta nos acurrucamos cual pollos en lo que salía el sol a recibirnos. La ruta comtemplaba Bajar de Creel desde una altura de 2,300 msnm a tan sólo 500 msnm donde encontraríamos a la segunda comunidad en México en contar con luz eléctrica , Batopilas. Por más que trato de imaginarme Batopilas en sus mejores tiempos, no puedo terminar de entender la complejidad con la que llevaban materiales, suministros, alimentos etc. Imaginen rodear 140 km de barrancas para llegar al poblado más cercano. Una hazaña.

La ruta para llegar a este poblado es sin temor equivocarme,  mucho más asombrosa en paisajes que la que tiene el CHEPE en todo su recorrido. La bufa es una de las paradas obligadas de este recorrido ya que los paisajes desde este punto son impresionantemente claros. Incluso encontramos claros del río Batopilas que pasa entre rocas hasta llegar  a la población, un azul impensable que agradecemos tener oportunidad de conocer.  Casí al llegar al pueblo empezamos a notar a los primeros tarahumaras caminando hacia su casa. La vestimenta de estos es abismalmente diferente a la de las altas barrancas, los hombres usan una especie de falda de manta y huaraches con camisas de manta en colores llamativos como naranja o rojo. Lo único que han adoptado de la ciudad es la gorra pirata de Nike, de ahí en fuera, su vestir es sumamente sencillo y ligero.Una vez en el poblado de batopilas encontramos mucha más urbanidad de la que hubieramos creído y de inmediato notamos que los tarahumaras ortodoxos no son los más en la zona.

Nos recomiendan visitar la iglesia de Satevó que a lo lejos parece recien levantada. Las colores que nos reciben se ven apenas acariciados por el clima y el tiempo, nuestro guía nos comunica que ha tenido recientemente remodelaciones en su totalidad, de ahí que parezca prácticamente nueva a pesar de que haber sido construida en el Siglo XVIII. Un par de fotos y descanso en una de las bancas que adornan la entrada. El calor ya empieza a hacernos estragos y no estamos preparados para este clima, pues  salimos con casi 4 grados centígrados desde Creel y aqui nos reciben 30 grados, la operación “encuérense “se empieza a a efectuar obligadamente y por turnos vamos a la camioneta para aligerar la ropa.

Desde el ángulo de la iglesia, Batopilas se ve cómo un capricho del cielo, pues está justamente en el fondo de dos grandes barrancas y a un lado del río, de ahí su nombre que en tarahumara nombran “bachotigori” que significa cerca del río. Respiro y vuelvo a mirar, pero esta vez con una gran admiración de los alcances que tenemos para lo impensable, esto es México tierra de colores.

La comida fue un delite después de 4 hrs de viaje, llegamos a un restaurante que nos han recomendado y que aún tiene alimentos pues no es algo que sobre en la zona. Nos sentamos y lo primero que nos llama la atención es el mantel de plástico que debajo alberga  un número impresionante de tarjetas de presentación de todo el mundo, cada visitante que así lo quizo, dejó sus datos como recuerdo para el lugar. Prácticas de lo más regionales. La comida casera siempre se agradece y no podría decir que fue exquisita pero si buena. Las congeladas de chamoy no pasaron de largo y alcanzamos algunas para nuestra fortuna. Este pueblo es muy armonioso, tranquilo y con una plaza muy agradable. Nuestro guía nos da la señal de que tenemos que regresar y allá vamos  de nuevo…

El sol  se empieza a meter a nuestro regreso y baña a las barrancas de una luz rojiza que las hace magníficas, definitivamente esta ruta ha sido un gran acierto que no deben perderse. Chihuahua no sólo es la violencia que nos llega vía nuestros amarillistas medios; sino un estado con  poblaciones impresionantes y una diversidad indígena admirable.

Algunas recomendaciones si deciden hacer este viaje:

http://www.chepe.com.mx

http://www.lonelyplanet.com/mexico

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